lunes, 27 de octubre de 2008

5.000 matrículas en la Red


Cada año ha ido en aumento el número de matrículas en la Universidad de La Laguna a través de internet. TOMÁS RODRÍGUEZ


M.P. | SANTA CRUZ DE TENERIFE Un total de 5.006 alumnos de la Universidad de La Laguna (ULL) realizaron el procedimiento de matrícula a través de internet, lo que implica 1.462 estudiantes más que el pasado curso académico 2007/08. Cabe destacar que durante los dos últimos cursos, el inicio del proceso de automatrícula ha llegado a colapsar el portal web de la institución docente, lo que indica el elevado éxito de esta iniciativa de la ULL, al margen del incremento que cada año presenta este proceso en la Red.
Además, al igual que ocurrió durante el pasado curso académico, el centro con más estudiantes matriculados a través de la Red es la Escuela Universitaria de Ciencias Empresariales, que alcanzó este año los 1.043 alumnos registrados con este sistema, frente a los 1.013 del pasado curso. Por contra, la Facultad de Filosofía es el único centro de la ULL que no contó este curso con matriculados a través de internet.
Al margen de la Escuela Universitaria de Ciencias Empresariales, cabe destacar el alto número de automatrículas en centros como la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, con 754; la Facultad de Educación, con 635; la Escuela Universitaria de Arquitectura Técnica, con 542; la Escuela Técnica de Ingeniería Civil e Industrial, con 460 o la Facultad de Medicina, con 419.
Lo contrario ocurre, además de con Filosofía, en centros como la Facultad de Ciencias de la Información, con uno; la Facultad de Matemáticas, con dos; la Facultad de Filología, con cinco y la Escuela Universitaria de Enfermería y Fisioterapia, con nueve.

Variación por centro. Entre los datos de automatrícula, cabe destaca el crecimiento en el número de matriculaciones a través de internet de algunas de las facultades y escuelas de la ULL. En ese sentido, la Escuela Universitaria de Arquitectura Técnica es el centro que ha registrado un mayor aumento de matriculados a través de internet, pasando de 262 en 2007/08 a 542 el presente curso académico (280 matriculados más).
También destaca el aumento de centros como la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, con 229 automatrículas; la Facultad de Educación, que creció en 206 alumnos más; la Facultad de Medicina, con 204; o la Facultad de Psicología, con 179 automatrículas más.
Por contra, el número de matrículas a través de la Red decrece en la Escuela Superior Técnica de Náutica, que registró una disminución de 20 automatrículas (de 34 a 14) y, con mucho menor descenso, la Facultad de Matemáticas, que "perdió" cinco automatriculados, la Escuela Universitaria de Enfermería Nuestra Señora de la Candelaria (tres menos), y la Facultad de Geografía e Historia, que rebaja en cinco los estudiantes matriculados a través de la Red, además de la Facultad de Filosofía, que pasa de dos estudiantes automatriculados a ninguno).

26/10/2008

Periódico LA OPINIÓN

http://www.laopinion.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008102700_9_178220__SOCIEDAD-5000-matriculas

Paulo Freire

http://es.youtube.com/watch?v=zwri7pO8UHU


Este es un video en el que Paulo Freire habla sobre la pedagogía y la importancia de la educación.

domingo, 26 de octubre de 2008

Docencia Virtual

"La Unidad para la Docencia Virtual es el órgano que asiste técnicamente al vicerrectorado competente en el desarrollo de la oferta de docencia virtual por parte de la Universidad de La Laguna. Entre sus funciones se cuentan:- Coordinarción las actuaciones vinculadas a la administración del servidor informático que aloja el Campus Virtual de la Universidad de La Laguna y a la gestión del software en el que se sustenta la docencia virtual.

- La formación del profesorado para el uso educativo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación.

- Apoyo y asesoramiento al profesorado en la creación de materiales y recursos didácticos multimedia y en el desarrollo de las actividades docentes a través de aulas virtuales.

- La consultoría técnica sobre el uso de programas específicos y sobre el manejo de la plataforma de teleformación.

- La gestión de la oferta oficial de docencia virtual de la ULL a través del Campus Virtual.

-La organización, apoyo, seguimiento y evaluación de las experiencias piloto de docencia virtual en la ULL."
http://www.ull.es/portal/viewcategory.aspx?code=259


Para más información se puede consultar el Reglamento de la Unidad para la Docencia Virtual de la ULL, en la página web de la ULL en: http://www.ull.es/Private/folder/wull/la_institucion/legislacion/servicios/UDV.pdf

miércoles, 22 de octubre de 2008

La casa no es una escuela

Más de 400 familias reclaman tener la posibilidad de educar a sus hijos en el hogar - España defiende que la convivencia entre los niños es una materia imposible de sustituir


El debate sobre la escolarización en casa se abre paso en España de la mano del País Vasco, donde el PP y el Defensor del Pueblo defienden su regulación, y de una realidad marcada por extranjeros que habitan parte del año en la costa. Buena parte de los socios europeos y EE UU lo permiten.

¿Es posible aprender en casa todo lo que se enseña en el colegio? ¿Pueden un padre o una madre sustituir a los profesores en la evaluación de sus hijos? Quienes defienden la educación en casa o homeschooling sostienen que sí, que los niños pueden formarse en el hogar como si fuera un aula, que su madre puede ilustrarles sobre las matemáticas mientras el padre prepara los dictados de lengua, como ocurre en otros países y como exige un grupo de familias españolas que ha llevado el debate al Parlamento vasco.
En España la escolarización es obligatoria. Educar en casa -una opción asociada a élites y a familias antisistema- es ilegal salvo en tres supuestos: enfermedad del alumno, vida itinerante o residencia en el extranjero. El resto se equipara al absentismo, un fenómeno sin cifras oficiales. La Asociación de Libre Educación (ALE) cuenta unas 400 familias en España. Esta agrupación, que tiene el respaldo del Defensor del Pueblo, ha conseguido involucrar en su causa al PP vasco, que presentará una segunda iniciativa antes de Navidad para su regulación. Los que están a favor defienden que se puede dar una atención más personalizada a cada niño. Quienes están en contra, dicen que la socialización se alcanza en la escuela y que ningún padre o madre es competente en todas las disciplinas.
Ketty Sánchez, con cuatro hijos de 7 a 13 años, lleva casi dos años enseñándoles en su casa de Irún. Quería agrupar a sus niños en un colegio concertado religioso, pero sólo entraron dos. Y decidió hacerlo por su cuenta. Ayuntamientos y servicios sociales son quienes deben controlar que los niños estén escolarizados. Lo hacen gracias a denuncias policiales o de vecinos que encuentran a los menores en la calle en horario lectivo. Pero no existe un organismo específico que controle a quienes están en sus domicilios, según un portavoz del Ayuntamiento de Madrid. Además, si el caso acaba en denuncia, lo normal es enfrentarse sólo a sanciones administrativas, como la supresión de subvenciones, explica una portavoz del Ministerio de Educación. La cuestión difícilmente entrará en el terreno penal.
"No tengo constancia de sentencias condenatorias", indica Jaime Tapia, ex juez de menores de Vitoria y miembro de Jueces para la Democracia. "Es un tema ilegal pero no implica que se produzca una infracción penal", añade. El caso de Ketty Sánchez llegó a la Fiscalía de Menores de Guipúzcoa por una denuncia de la inspección educativa que acabó archivada con ese mismo argumento. Esta mujer dirige una academia de idiomas con su marido, el norteamericano Michael Branson. Los primeros meses de homeschoo-ling, sus hijos seguían las lecciones con el manual de su antiguo colegio desde el salón. "Eran las asignaturas básicas pero enseñadas más rápido", cuenta Sánchez, licenciada en Lengua e Historia. Sus hijos dedican cuatro horas, de 9.00 a 13.00, a matemáticas, lengua, historia, geografía, literatura o conocimiento del medio. Por las tardes van a la academia a aprender inglés, alemán y euskera, dan música y juegan. Todos tocan el piano y otro instrumento. En la academia conviven con otros niños y un viernes al mes se reúnen con más familias partidarias del homeschooling. Consideran que es suficiente para que sus hijos se socialicen.
Pero, para distintos expertos, la convivencia no es completa sin pasar por las aulas. "Se trata de que coincidan edades distintas, culturas diferentes, gente con discapacidad, de otros países..., eso sólo lo puede dar la escuela", según Miguel Recio, ex miembro del Consejo Escolar del Estado. "La institución escolar contribuye a que los estudiantes aprendan a vivir juntos, a respetarse, a ser solidarios, a construir sus propios valores mediante la reflexión y el encuentro con los valores de los otros. La educación en casa tiene el serio riesgo de perder esa posibilidad enriquecedora", añade Álvaro Marchesi, catedrático de Psicología Evolutiva y Educación y ex secretario de Estado. "No es lo mismo saber que saber enseñar, ningún padre tiene derecho a dar una asignatura de manera parcial a su hijo", añade Arturo Canalda, Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid.
Los expertos establecen cuatro categorías generales de homeschooler: sectas ideológicas o religiosas, formas de vida alternativas, desencantados de la escuela que creen que pueden hacerlo mejor o quienes se adaptan, por ejemplo, a un difícil horario por estudios artísticos o deportivos. Y considera que cada forma debería considerarse de manera distinta. En lo que sí coinciden casi todos es en que no es lo mismo faltar a clase por ser absentista que por aprender en casa. Y en que debería considerarse de forma diferente.
¿Cómo está contemplado hasta ahora? La Constitución establece la obligación de una educación básica y gratuita. No alude a la escolarización. Sí lo hace la Ley Orgánica de Educación (LOE) que obliga a 10 años de escolaridad. Los padres que educan en casa se aferran a que la Constitución deja la puerta abierta y a la Declaración de Derechos Humanos, que les da un "derecho preferente" para elegir la educación de sus hijos. "Dentro del marco educativo existen centros con idearios distintos que garantizan la atención a la diversidad sin necesidad de educar en casa", rebate Javier Vidal, director general de Evaluación y Ordenación del Sistema Educativo del Ministerio de Educación. Vidal considera que permitir esta opción sería "muy difícil de controlar" porque habría que crear un sistema alternativo de seguimiento de esos alumnos.
Los padres que educan en casa se apoyan en los ejemplos de otros países (Francia, Inglaterra, Italia, Portugal o Estados Unidos, entre otros) para reclamar que no es tan difícil. Paco González, doctor en Pedagogía, mantuvo la matrícula de sus dos hijas, de 17 y 13 años, en Inglaterra cuando se mudó a Alcalá de Henares (Madrid). Se educan en casa y se examinan por libre fuera. Asegura que su modelo ha permitido "más flexibilidad" a sus hijas para descubrir lo que más les gusta. Daniela, la mayor, es una apasionada de la danza, la fotografía artística y el diseño. Para el curso que viene buscará una universidad inglesa en la que estudiar moda.
La pequeña, Stephanie, se levanta dos horas antes de empezar sus clases para tocar el piano. La familia entera se apuntó este verano a un campamento como monitores de inglés. Hacen muchas actividades juntos, algo que tampoco aprueban los expertos en educación. "Tal vez no sea bueno que coincida año tras año la autoridad académica y la autoridad familiar", señala Marchesi. "En estos modelos hay una tendencia a la sobreprotección, el niño se tiene que caer en el patio, discutir con los compañeros..., una familia no puede suplir al profesor ni a los compañeros de clase", añade Canalda.
El Defensor del Pueblo y el Defensor del Pueblo Andaluz piden a las administraciones un estudio detallado y una regularización. El último en pronunciarse ha sido Íñigo Lamarca, el ararteko (Defensor del Pueblo vasco), que en una resolución de este año resalta "la necesidad" de debatir un posible reconocimiento legal de esta fórmula con una salvedad: los derechos del niño. "Los padres no pueden dar la educación que quieran a sus hijos porque no son de su propiedad; esa educación también compete a los poderes públicos y no puede ser un subterfugio para que los padres tengan carta blanca", explica.
El Ararteko recibió una queja de Ketty Sánchez. El PP vasco también llevó su caso al Parlamento en primavera de la mano de su portavoz de Educación, Iñaki Oyarzabal. "No queremos un vacío legal que pueda desproteger a las familias", explica Oyarzabal, que pide "una regulación que garantice la educación del niño y la libertad de elección de los padres". Medio año después de la comparecencia de Ketty Sánchez en el Parlamento, el PP presentará otra iniciativa para exigir al Gobierno vasco que se pronuncie sobre la regulación antes de diciembre, antes de las elecciones. "Quieren mirar para otro lado y dejar correr la legislatura, pero volveremos a reclamar un debate", asegura Oyarzabal. A escala nacional, el PP va un paso por detrás. No exige una regulación, pero sí abre la puerta a estudiar un fenómeno "muy nuevo en España", según Juan Antonio Gómez Trinidad, portavoz popular de Educación en el Congreso. Los miembros de ALE reclaman que no obliguen a sus hijos a escolarizarse en un modelo que "no puede ofrecer todas las garantías", según Ketty Sánchez. "No da todas las garantías ni lo pretende, no puede sustituir a los medios de comunicación, a la vida, a la familia, pero todo el conjunto es mucho más útil para formar ciudadanos", rebate Miguel Recio.

La regulación por países
- España. La Ley Orgánica de Educación (LOE) establece 10 años de escolaridad obligatoria para todos los alumnos. La Constitución señala que es obligatoria la educación, no la escolarización, un extremo al que se aferran los padres que optan por enseñar en casa para exigir que se regule su opción.
- Portugal. En el país vecino se reconoce el derecho de los padres a orientar el proceso educativo de los hijos, según el Decreto Ley 556-80. Pueden educar en casa sometiéndose a evaluaciones a los cuatro, seis y nueve años.
- Francia. El código de educación francés establece que la educación es obligatoria entre los 6 y los 16 años y que puede ser impartida por instituciones públicas o privadas y uno de los padres o la persona que ellos elijan.
- Italia. El modelo italiano permite desde 1994 la educación en casa, pero establece en un decreto ley la obligación de los padres de demostrar que tienen la capacidad técnica y económica para ejercer de profesores, además de informar cada año a la autoridad competente.
- Reino Unido. La educación en casa está recogida en The Education Act (1996), que señala que los padres de hijos en edad escolar deben facilitarles la educación a tiempo completo adecuada para su edad, habilidad y aptitudes o necesidades especiales en una escuela "o de otra manera", lo que deja la puerta abierta a quienes optan por el homeschooling.
- Bélgica. Hace más de 25 años que la educación a domicilio está permitida para las familias belgas. El artículo 1 de la Ley sobre la Obligación Escolar admite esta opción, pero señala que las condiciones las debe fijar el Gobierno.

PILAR ÁLVAREZ 22/10/2008

Periódico EL PAÍS

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/casa/escuela/elpepusoc/20081022elpepisoc_1/Tes

martes, 21 de octubre de 2008

Mi primer día de colegio


Todavía recuerdo aquel día como si fuera hoy, mi primer día del “cole”. Ese día fue horrible, no me quiero ni acordar. Eran las 8h de la mañana cuando mi madre me despertó, yo pensaba que era una pesadilla, ¡pero no!, lo que estaba sucediendo era cierto, tenía que levantarme para ir al colegio, ¡qué horror!

Lo primero que hice fue lavarme la cara, para asegurarme de que estaba bien despierta, a continuación me desayuné una gran taza de leche, de la marca “Millac” que tantas energías me proporcionaba para mi primer y duro día de colegio, me la tomé con un pedazo de pan recién hecho que traía cada día por la mañana mi panadera Dª Fina, yo siempre lo untaba en mantequilla, ¡mmm…! me encantaba este tipo de desayuno.

Una vez desayunada, me fue rápidamente a mi habitación para prepararme, mi madre para ese día tan especial me compró un horroroso traje de flores azules y verdes, lo odiaba, puesto que a pesar de ser tan extravagante y colorido tenía una especie de babero con encajes y a mí me daba la sensación que me estaba vistiendo como una verdadera niña pequeña. A todo esto se le unió el espeluznante peinado que me hizo mi madre, fue una coleta alta que formaba una especie de palmera y aún así me “engrifó” todo el fleco para poder ver con claridad ya que lo tenía un poco largo y me molestaba al ver.
Recuerdo que en la mochila me puso mi madre un jugo de melocotón y un sándwich de nocilla, que también le encantaba.

Eran las 8.40h cuando salí de mi casa, me que quedaba un largo camino por emprender para llegar al colegio. Quedaba bastante lejos de mi casa y tenía que ir caminado, todavía recuerdo aquel día frío. Cuando llegué al colegió habían muchos niños y niñas, muchos de ellos lloraban sin parar porque no querían entrar a clase, pero otros no veían la hora de entrar al colegio y jugar y poder relacionarse y hacerse amigos de otros niños. Yo era una de esas, estaba ansiosa por entrar a clase y ver que había en ese mundo desconocido para mi y poder hacer nuevos amigos.

Tocó la sirena a las 9h., muchos, entraron al colegio solos, con ganas de diversión y de forma apresurada, pero otros tuvieron que entrar con sus madres porque no querían despegarse de ellas. La señorita Dª Andrea (mi maestra) intentaba distraer a aquellos niños que lloraban para que sus madres se pudieran ir, les repartía juguetes o les contaba cuentos y cuando ellos estuvieran entretenidos, estas aprovechaban para poderse ir, pero en cuento los niños se daban cuenta de que sus madres no estaban comenzaban otra vez a llorar y a gritar ¡mamá vuelve! A mí me gustaba la maestra Dª Andrea, se veía muy buena y cariñosa con todos los niños, incluso con los más ruines, que le hacían la vida imposible. Ella era una señora de unos 35 años aproximadamente, de estatura media y delgada, su pelo era largo y de color negro azabache, sus ojos eran pequeños, pero de un color similar al de la miel lo cual nos transmitía ternura.

Tras esa dura mañana de juegos y de aguantar a mis compañeros “lloricas” tocó la hora de ir al recreo, recuerdo que sonó una sirena, todos nos quedamos sorprendidos porque no sabíamos lo que estaba pasando, muchos de ellos pensaron que estaba el camión de los bomberos muy cerca de allí y se asustaron mucho, pero no, era el sonido de la campana que significaba, ¡recreo!. Yo alegró mucho, puesto que, pensé inmediatamente en ese magnífico desayuno que me esperaba en mi mochila. Desde que llegué al patio no pensé ni en jugar, sino tan sólo en comerme ese sándwich relleno de nocilla, que me lo comí de cinco bocados y me ensució toda la boca. Minutos después me di cuenta de que algunos niños me miraban y se reían sin parar, yo no sabía lo que pasaba, no entendía porque se reían, pero luego llegó mi salvadora, mi maravillosa maestra. Me cogió de la mano y me llevó al servicio de niñas y entre sollozos le pregunté que porqué los demás niños se reían de mí y ella tan buena, con una pequeña sonrisa en su cara me explicó lo que sucedía y me limpió la boca. Tras esa media hora de recreo regresaron al aula, otra vez a seguir jugando hasta que se hiciera la hora de irnos a nuestras casas.

Cuando tocó de nuevo la sirena para irnos a nuestras casas, todas las madres, incluido la mía, estaban esperando en la puerta del aula para volver de regreso a nuestras casas. Recuerdo que durante el camino hacia mi casa mi madre me preguntó que como me lo había pasado, que si me había divertido y yo le contesté con un sí rotundo, ¡que adoraba el colegio!, yo quería volver otra vez porque habían muchos juguetes y niños con los que podía jugar y divertirse, pero mi madre me explicó que la escuela no sólo era para jugar, sino también para aprender.